El Real Madrid abandonó Yeda herido en su orgullo tras perder el título ante el Barça, con un vestuario silencioso y miradas bajas que reflejaban más que una simple derrota.
El choque en Arabia se decidió por pequeños detalles defensivos y por la falta de acierto en los metros finales. Para muchos aficionados, esa final de la Supercopa confirmó viejas dudas sobre la solidez del proyecto. Tras el pitido final, la medida reacción de Xabi Alonso dejó entrever que la actual sequía de títulos pesa ya en cada decisión táctica.
Orgullo y frustración tras una final al límite
Tras la derrota del Real Madrid en la final de la Supercopa, Xabi Alonso no escondió su mezcla de orgullo y enfado. El técnico admitió que el grupo había mostrado un orgullo competitivo poco habitual, sosteniendo el pulso físico y mental hasta los últimos instantes.
En rueda de prensa, el entrenador subrayó que la final se decidió por detalles mínimos y por un par de errores en áreas propias. Para él, fue un partido muy disputado, en el que la plantilla merecía al menos llegar a los penaltis por su carácter y disciplina táctica.
El equipo lo ha dado todo y yo asumo la responsabilidad de que esa entrega no se haya traducido en un título para el Real Madrid.
Xabi Alonso
Vinicius, el más incisivo : ritmo, desborde y un gol que sostuvo al equipo
Desde el primer tramo de la final, Vinicius Júnior asumió la responsabilidad ofensiva del Real Madrid y pidió el balón sin descanso. Sus cambios de ritmo y el desborde de Vinicius por la banda transformaron cada posesión en una amenaza constante para la defensa rival, obligada a replegarse de forma continua.
Cuando encontró espacios, el brasileño atacó siempre el mismo sector del campo, apoyado por los movimientos de sus compañeros. Su participación dejó un gol de bandera y mantuvo el costado izquierdo activo en todas las fases del duelo, lo que dio oxígeno a un Madrid exigido por el marcador.
Vinicius ha sido nuestro jugador más desequilibrante, ha sostenido al equipo en los peores momentos y su gol refleja la personalidad que tiene en las finales.
Xabi Alonso
El ingreso de Mbappé a contrarreloj y lo que quiso cambiar Alonso
En el tramo final del encuentro, Xabi Alonso miró al banquillo y optó por dar entrada a Kylian Mbappé cuando el desgaste físico ya era evidente. Ese cambio a contrarreloj buscaba el impacto de Mbappé atacando los espacios a la espalda de la zaga, con arrancadas capaces de alterar por completo el guion de la final.
Alonso reorganizó las posiciones ofensivas, adelantó líneas y ordenó a los centrocampistas jugar más cerca del área rival para acompañar al delantero francés. La idea pasaba por ejercer una presión alta con el francés y encerrar al adversario, generando pérdidas rápidas que permitiesen al Real Madrid tener una última ocasión clara antes del pitido final.