El banquillo brasileño dejó una imagen incómoda: Neymar, inmóvil, mientras el partido pedía pausa, desborde y ese desorden creativo que cambia una noche cerrada de golpe.
Ancelotti eligió contener antes que acelerar, y la grada lo leyó como un mensaje. Tras el cierre de Brasil ante Japón, en pleno Mundial 2026, el triunfo agónico no apagó la duda, la encendió: si el número 10 estaba disponible, su espera ya no parece táctica, parece sentencia.
Ancelotti defiende su lectura del partido y Neymar espera su momento
La victoria de Brasil ante Japón dejó más debate que calma. Carlo Ancelotti sostuvo que su decisión táctica respondió al pulso del encuentro, no a un gesto contra Neymar, cuya espera en el banquillo brasileño alimentó titulares y preguntas tras el pitido final.
“Quería que Neymar entrara en el minuto 60, lo habíamos hablado, pero teníamos el control del partido y preferí mantener el equipo como estaba.”Carlo Ancelotti, seleccionador de Brasil
El técnico italiano defendió que Brasil había recuperado el control del partido y que tocar el once podía romper una dinámica favorable. Neymar, foco mediático incluso sin jugar, deberá aguardar su ocasión si Ancelotti lo considera oportuno en los octavos de final.
