Del ruido del Camp Nou al silencio de la vida corriente, la trayectoria rota de Jérémy Mathieu cuestiona la idea de que la gloria protege para siempre contre el vacío.
Desde esa herida invisible, el exdefensa del FC Barcelona recompone su jornada día a día detrás del mostrador de Intersport tras una retirada por rotura de ligamentos cruzados traumática. Esta frágil poscarrera de futbolista combina sueldo corriente, rutinas casi terapéuticas, temor a recaer en la depresión y una causa judicial abierta que convierte cualquier plan de futuro en algo más provisional.
Del Camp Nou al turno de tienda : el trabajo que le devuelve una rutina
La rodilla de Jérémy Mathieu dijo basta en 2020, con 36 años y todavía titular en Lisboa. Tras el adiós, dejó el Camp Nou, Mestalla y los grandes focos para aceptar un discreto empleo en Intersport cerca de Marsella. Entre sus tareas diarias destacan:
- Atender a clientes que buscan botas, camisetas o balones.
- Ordenar y reponer estanterías con productos de varias marcas.
- Asesorar a jóvenes que sueñan con seguir sus pasos como defensa.
Allí ha cambiado las charlas de vestuario por conversaciones con familias que buscan zapatillas, lo que le impone una cierta rutina diaria fuera del fútbol. Ese día a día sostiene algo de su nueva vida social en Marsella, posible gracias al generoso apoyo de Loïc Loval-Landré, amigo de juventud que le abrió las puertas de la tienda.
Depresión, aislamiento y una herida que no se ve desde la grada
El salto del grito del estadio al silencio del salón golpeó a Mathieu con una violencia inesperada. Él mismo ha reconocido en televisión que la depresión tras la retirada le dejó sin ganas de salir de la cama, sin motivación para encender siquiera la televisión.
J’ai essayé de rester dans le foot, comme tout le monde. Dans le foot amateur (…) Je ne peux pas en parler. S’il y a Intersport c’est parce qu’il se passe un truc qui fait que j’ai pas mal de soucis. Je peux juste dire que je suis en procès. C’était pour avoir une vie sociale.
Jérémy Mathieu
Durante meses evitó llamadas, dejó de responder mensajes y se recluyó en casa, viendo pasar los días desde el sofá. Ese patrón de aislamiento social ha reabierto el debate en Francia sobre la salud mental del deportista, porque las carreras terminan pronto y el vacío posterior rara vez se ve desde la grada.
Un empleo provisional bajo presión judicial y el debate sobre el apoyo al futbolista retirado
El propio Mathieu admite que la caja de la tienda no representa su horizonte definitivo, sino una solución de paso para sostenerse mientras reorganiza su vida. Ha explicado que se encuentra atrapado en un delicado proceso judicial en curso, con un fuerte impacto financiero y moral que le obliga a trabajar pese a que su cuerpo sigue pagando las secuelas de la lesión de rodilla.
Su caso expone las grietas del sistema de apoyo al futbolista retirado en Francia. Falta una verdadera política de reinserción laboral del exfutbolista y un acompañamiento psicológico en clubes que prepare a los jugadores para el día después.