El ataque militar de Estados Unidos sobre objetivos en Caracas sacude al fútbol sudamericano y deja en suspenso la participación venezolana en la Libertadores y la Sudamericana 2026.
En despachos, vestuarios y aerolíneas se multiplican las dudas sobre viajes, seguros y sedes alternativas, mientras la televisión negocia cláusulas de riesgo. Para los clubes venezolanos, inscritos en las competencias de la Conmebol 2026, cada resolución diplomática puede desplazar partidos, vaciar estadios y modificar calendarios, en plena redefinición de el escenario geopolítico sudamericano, con efectos directos sobre jugadores, hinchas, patrocinadores y autoridades deportivas locales.
Calendario y cruces: los venezolanos en 2026
En 2026, ocho clubes venezolanos disputarán Libertadores y Sudamericana, según el calendario adelantado por Trivela. Deportes La Guaira y Universidad Central tienen cupo directo a fase de grupos desde abril, mientras Deportivo Táchira deberá superar rondas previas.
Los cruces de Deportivo Táchira con The Strongest, los días 2 y 9 de febrero, abren las fases preliminares que marcarán el año. Carabobo entra en acción el 17 y el 24 frente a Huachipato, antes de posibles cruces internacionales con Bahía en ronda posterior. Para la Sudamericana, Caracas, Metropolitanos, Monagas y Puerto Cabello aguardan sorteo y ajustan planteles según las fechas clave definidas por Conmebol.
- Deportivo Táchira vs The Strongest, llaves del 2 y 9 de febrero por la Libertadores.
- Carabobo vs Huachipato, duelos del 17 y 24 de febrero en fase previa.
- Universidad Central y Deportes La Guaira, clasificados directos a grupos desde abril.
- Caracas, Metropolitanos, Monagas y Puerto Cabello, a la espera de sorteo de Sudamericana.
Postura de Conmebol sobre seguridad y sedes
Conmebol respondió a Trivela que observa “los acontecimientos recientes” en Venezuela y, por ahora, mantiene íntegro el cuadro de Libertadores y Sudamericana 2026. Los partidos seguirán programados en estadios venezolanos mientras los informes técnicos y diplomáticos no los consideren de alto riesgo para delegaciones visitantes.
El reglamento de torneos continentales fija un protocolo de seguridad que combina peritajes independientes, reportes gubernamentales y evaluaciones propias de la Confederación. Si esos documentos desaconsejan viajes a ciertas ciudades, el Consejo puede ordenar cambios de sede con aviso formal a las federaciones implicadas. Los clubes venezolanos, como locales, asumen la responsabilidad del local en torno a seguridad de hinchas, prensa y árbitros, algo que será revisado partido a partido.
Nota: cualquier cambio de país anfitrión requiere coordinación con gobiernos, aerolíneas y televisiones, por eso Conmebol actúa solo tras informes formales.
Del antecedente ucraniano a un plan B para Venezuela
La experiencia de la guerra en Ucrania sirve de referencia para las áreas de competencia de Conmebol. Tras la invasión rusa de 2022, Shakhtar Donetsk y otros clubes debieron mudar sus juegos a Polonia y Eslovaquia, un claro precedente ucraniano sobre cómo sostener torneos sin público local.
Trivela señala que, si los reportes desaconsejan viajar a Caracas u otras plazas venezolanas, los clubes podrían mandar sus duelos “como locales” a países vecinos. En la práctica, esos encuentros serían partidos fuera de casa disputados en estadios con aval de seguridad y con control limitado de afición venezolana. Las posibles sedes alternativas, al estilo de lo que ocurrió con clubes ucranianos en Polonia, se definirían en diálogo con federaciones anfitrionas y gobiernos.
Es muy poco probable que la situación avance hacia una guerra abierta, por la enorme desigualdad militar y porque el coste político sería alto para todos.
José Victor Ferro, investigador en estudios latinoamericanos
¿Hay riesgo de guerra y cómo afectaría la logística?
Los especialistas consultados por Trivela ven poco probable un enfrentamiento directo entre Estados Unidos y Venezuela, aunque advierten que la tensión puede ir en aumento. Una eventual escalada del conflicto afectaría aerolíneas, seguros y autorizaciones diplomáticas, factores que inciden de lleno en la organización de partidos de Conmebol.
En caso de restricciones severas, los clubes venezolanos podrían enfrentar un impacto logístico fuerte: menos vuelos, escalas largas y costes extra para cada viaje. También se verían alterados los traslados internacionales de rivales como Bahía, The Strongest o Huachipato, obligados a modificar rutas, llegar con más antelación y ajustar entrenamientos a desplazamientos más pesados.
- Reducción de frecuencias aéreas hacia y desde Caracas por decisiones comerciales o de seguridad.
- Aumento de costes de seguros para delegaciones, árbitros y personal logístico.
- Mayores tiempos en controles migratorios y revisiones de equipaje deportivo.
- Reprogramación de viajes internos en Brasil, Bolivia, Chile y otros países para enlazar vuelos.
Sedes neutrales posibles y criterios de elección
Si los reportes de riesgo desaconsejan estadios en Venezuela, Conmebol podría designar ciudades neutrales para que los clubes ejerzan su localía sin exponer a planteles ni aficionados. La Confederación se apoya en criterios de seguridad que incluyen informes policiales, estabilidad institucional y capacidad de respuesta sanitaria ante grandes eventos deportivos.
Otro factor clave será la accesibilidad aérea, con conexiones directas o rápidas desde Caracas y desde núcleos como São Paulo, Buenos Aires o Santiago, para contener tiempos y costes de viaje. Además, los estadios deben contar con infraestructura deportiva homologada por Conmebol, algo que hoy cumplen recintos de Bogotá, Lima, Asunción y Quito incluidos en los análisis internos.
| Ciudad | País | Estadio principal | Capacidad aproximada |
|---|---|---|---|
| Bogotá | Colombia | El Campín | 36.000 espectadores |
| Lima | Perú | Estadio Nacional | 50.000 espectadores |
| Asunción | Paraguay | Defensores del Chaco | 42.000 espectadores |
| Quito | Ecuador | Estadio Rodrigo Paz Delgado | 41.000 espectadores |
Lo que dicen los expertos sobre el panorama interno
Las entrevistas de Trivela con el investigador José Victor Ferro y el profesor Tanguy Baghdadi ponen el foco en la posición del ejército venezolano frente a un posible choque con Estados Unidos. Ambos recuerdan que buena parte del alto mando se benefició del chavismo, lo que tiende a mantener alineadas a las fuerzas armadas con Nicolás Maduro en el corto plazo.
Según Ferro, una intervención militar alteraría cualquier atisbo de estabilidad política, agravaría la crisis económica y podría fragmentar aún más el tejido institucional venezolano. Baghdadi advierte que el impacto social se vería en inflación al alza, nuevos flujos migratorios y posibles restricciones de movilidad que golpearían la asistencia a los estadios, incluso sin combates directos.
Tenemos que observar cómo va a posicionarse el ejército venezolano, que era, o es, leal a Maduro; todavía queda mucha cosa por definirse.
Tanguy Baghdadi, profesor de política internacional
Impacto deportivo para rivales y programación regional
Los calendarios de Conmebol ya lucen cargados entre febrero y noviembre de 2026, y cualquier reprogramación de partidos en Venezuela obligaría a revisar viajes, hoteles y entrenamientos. La necesidad de introducir ajustes de calendario podría encimar fechas de liga, copas nacionales y jornadas de Libertadores o Sudamericana, generando solapamientos incómodos.
Si los clubes venezolanos pierden localía y pasan a sedes neutrales, cambiará el mapa de viajes de equipos para rivales como Bahía, The Strongest o Huachipato. Jugar lejos de Caracas o San Cristóbal resta presión ambiental a los visitantes, pero elimina cierta ventaja competitiva de los venezolanos, algo que técnicos y preparadores físicos deberán considerar al armar sus rotaciones.