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2025-11-19

Vlad Benavides

Ante la Copa del Mundo, la obsesión de CONMEBOL por ampliar mata el espíritu del juego

CONMEBOL intensifica su presión por más plazas y un calendario laxo. La retórica de inclusión ensancha la puerta, achica el desafío. En esa lógica, la expansión mundialista a 64 selecciones seduce y adormece.

Ustedes lo saben, con 48 selecciones desde 2026, cuando clasificar se vuelve casi garantizado, el drama se desinfla. Las eliminatorias sudamericanas en riesgo pierden altura, viajes exigentes y noches crudas que templaban carácter. Si todo entra, queda el mérito deportivo en juego reducido a una formalidad repetida. Eso no tiene gloria.

Más cupos, menos mérito y menos tensión

La propuesta de ampliar la presencia sudamericana en el Mundial promete inclusión, pero recorta la dificultad que daba sentido a las Eliminatorias. Ese atajo se transforma en cupos ampliados sin competencia, con menos partidos decisivos y menos escalones que subir. Para ustedes, el viaje se encoge.

Ganar en La Paz o en Barranquilla ha sido un examen de carácter que separa a aspirantes de contendientes. Si el acceso se ablanda, baja el valor de clasificación y se diluye la épica de esas rutas que forjan selecciones competitivas.

¿Qué pierde el fútbol si se diluyen las eliminatorias sudamericanas?

¿Qué se pierde cuando las Eliminatorias se reducen a trámite y calendario liviano? La región se queda con un calendario CONMEBOL debilitado y con noches de eliminatoria perdidas, esas que llenaban estadios de Lima, Bogotá y Santiago, templaban nervios y dejaban lecciones que iban más allá del marcador.

Las rivalidades que hoy exigen al límite —Brasil vs. Argentina, Uruguay vs. Chile— perderían filo y relato. Con menos eliminaciones y más cupos, asoma una tensión competitiva reducida y un filtro deportivo desdibujado, de modo que llegan al Mundial equipos que no pasaron la prueba del viaje.

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Vlad Benavides

Hincha de fútbol de toda la vida, pasa su tiempo viendo partidos y sus noches escribiendo. Le gusta entender el juego, seguir a su equipo y compartir sus reflexiones. El fútbol le enseñó la disciplina, la escritura le permite expresarse. Entre ambas pasiones, encontró su equilibrio. Optimista por naturaleza, crítico cuando toca, siempre honesto.

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