Durante unas horas, el cruce silencioso entre Pamplona, Barcelona y Madrid alimentó la posibilidad de un cambio inesperado. Bastó una llamada, sin focos ni gestos grandilocuentes, para que todo cambiara.
Víctor Muñoz quedó en medio de un pulso de despachos, más frío que público, donde cada detalle pesó más que la voluntad del jugador. Aparecieron la cláusula de recompra, los derechos económicos compartidos, su pasado como canterano de La Fábrica y, al final, un fichaje frustrado que deja una frontera clara
El derecho de tanteo del Real frena la operación con Osasuna
Víctor Muñoz había entrado en la órbita del Barça tras su crecimiento en Osasuna, pero el movimiento quedó bloqueado antes de tomar forma. En Valdebebas recuerdan que el club conserva un derecho de tanteo firmado en su salida y puede igualar cualquier oferta recibida ajena.
AS añade que el acuerdo se enfría porque el Real mantiene una recompra de 8 a 10 millones de euros y el 50% de sus derechos económicos. Esa operación con Osasuna pierde recorrido mientras su cláusula de rescisión sigue en 40 millones y clubes de la Premier League y la Serie A esperan movimientos.
Un veto que reaviva la rivalidad entre Madrid y Barça
La decisión del Real no se lee solo como una cuestión contractual, porque en Barcelona y en Madrid el gesto tiene carga simbólica. Para muchos, este cierre alimenta la rivalidad histórica y proyecta un claro veto institucional en el mercado juvenil español de cantera.
No es la primera vez que un nombre entre ambos escudos desata ruido. Los precedentes entre clubes pesan : Javier Saviola cruzó en 2007, el traspaso de pago fue el caso Luis Figo en 2000 por 60 millones de euros, y desde Marcos Alonso nadie repitió ese camino.
