El Real Madrid tenía dos goles que remontar en Roma y poco tiempo para hacerlo. Desde el banquillo se encendió la remontada en el Olímpico, con una velocidad que dejó sin respuesta al rival.
Espí y Endrick desatascaron el ataque blanco. En siete minutos decisivos, tres goles dieron al Madrid una victoria europea por 3-4, con Rüdiger como autor del último golpe. El resultado trajo alivio, pero no corrigió los desajustes de una defensa desbordada. Roma se quedó sin premio.
Del gol de Mbappé al doblete de Malen, el Madrid contra las cuerdas
La Roma incomodó al Real Madrid desde el inicio este miércoles en el Olímpico. A los 20 minutos, Marten de Roon convirtió la superioridad romana en ventaja con un remate desviado que batió a Courtois. Mbappé igualó a los 25 en su centésimo partido en Champions, favorecido por un error de Hermoso y un desvío de Mancini.
La defensa madridista se desordenó tras el descanso. La Roma castigó una pérdida de Vinicius para marcar su segundo tanto, y el doblete de Malen, a los 51 y 57 minutos, elevó la ventaja al 3-1. José Mourinho veía cómo se torcía su regreso a Roma.
Espí y Endrick reaniman al equipo de Mourinho desde el banco
En el minuto 82, el Madrid todavía perdía 3-1. Mourinho encontró en los suplentes la respuesta ofensiva que faltaba, y el gol de Carlos Espí a los 83 abrió la remontada. Gollini rechazó un remate de cabeza de Endrick y Espí aprovechó el balón suelto para recortar la ventaja del rival.
Dos minutos después, la ventaja romana ya había desaparecido. A los 85 minutos, Güler lanzó un córner que acabó en el cabezazo de Endrick para el 3-3. El brasileño, a quien Mourinho había dejado claro recientemente que quería mantener en el Real, intervino así en los dos tantos.
Rüdiger firma el triunfo, pero las dudas defensivas persisten
El partido se decidió en el minuto 90. Otro córner, rematado en el segundo palo, desembocó en el gol de Rüdiger que fijó el 3-4. El Madrid había marcado tres tantos en siete minutos, apoyándose en el balón parado frente a una Roma que se quedó sin respuesta.
El triunfo no tapa los desajustes del once inicial. Los espacios concedidos y la falta de control del juego alimentan las dudas antes del Clásico, a once días de visitar Barcelona. Mourinho encontró alternativas en el banquillo para afrontar un calendario cargado, pero necesita ajustar una defensa que volvió a exigir un rescate.