La resaca del duelo ante el Atlético no ha enfriado nada en el Barça. A puertas cerradas, la polémica arbitral sigue marcando una conversación que dejó más irritación que consuelo
Flick evita subir el tono y se resiste a convertir la noche en ajuste público. Mientras crece la queja ante la UEFA, cualquier cruce con Arbeloa pierde relieve ante la sensación de que una decisión sin revisión condicionó el relato y dejó al vestuario mirando esa jugada de anoche
El penalti que sigue en el centro de la protesta azulgrana
Flick volvió sobre la jugada que marcó la noche europea después del duelo con el Atlético. A su juicio, hubo un posible penalti en la acción sobre Marc Pubill, pero ni la revisión arbitral ni la decisión de Kovacs corrigieron el curso del encuentro. La protesta azulgrana queda en tres puntos.
- la acción no pasó por el monitor pese a la controversia;
- el banquillo azulgrana reclamó una revisión en vídeo;
- para Flick, ahí empezó a torcerse el desenlace del partido.
Para mí, esa acción cambia el partido.
Hansi Flick
Por eso sitúa esa escena en el origen del desenlace. No excusa todo en un lance aislado, aunque insiste en que la falta de revisión en vídeo dejó sin respuesta la protesta del banquillo y pesó en el resultado final.
Flick rebaja el cruce con Arbeloa y mira hacia su vestuario
Arbeloa lanzó otra pulla sobre el arbitraje español y el foco llegó a Flick tras el Atlético. Le preguntaron por las declaraciones de Arbeloa y por el asunto Negreira, pero cortó la discusión con una respuesta seca.
Su línea fue clara : menos ruido fuera y más atención en el césped.
No pierdo el tiempo.
Hansi Flick
Con esa frase evitó la trampa del cuerpo a cuerpo y devolvió la atención al grupo. El técnico prioriza el mensaje al vestuario, que pasa por cuidar la concentración, competir con calma y no distraerse con debates ajenos.
La queja ante la UEFA refuerza el discurso del club
Desde el club, la reacción fue más allá de la rueda de prensa y tomó forma ante la UEFA. La entidad presentó una denuncia formal para dejar constancia de su lectura del partido de Champions y de la jugada que encendió la protesta.
Ese movimiento se interpreta como respaldo institucional a Flick y como respuesta a un perjuicio arbitral que el Barça considera mal resuelto. La reclamación no cambia el marcador, pero refuerza el relato interno del vestuario.
