Lamine Yamal dejó una imagen distinta en la derrota del Barça. No solo por el gol ni por el descaro, sino por una calma extraña que apareció cuando casi nadie la tenía.
Mientras otros bajaban la cabeza, él fue de frente hacia los suyos. Tras la eliminación en el Metropolitano, con el golpe europeo azulgrana todavía fresco y en plena noche amarga culé, eligió consolar, ordenar y sostener miradas del grupo. Ahí cambió algo. Se terminó la excusa de la edad.
Del gol al consuelo a sus compañeros, la imagen que dejó a Yamal en otro lugar del vestuario
Lejos del gesto de rabia que dejó la ida, Yamal asumió la derrota ante el Atlético con una calma poco habitual en el Barça. Antes había firmado un gol tempranero que sostuvo al equipo y cambió, por un rato, el pulso emocional del duelo.
- Pasó de la rabia de la ida a un cierre sereno.
- Sostuvo al Barça con su gol antes del giro final.
- Arropó a Araujo y a otros compañeros tras el pitido.
Lo de Yamal fue una reacción de líder.
Medio original
Al acabar, buscó a los golpeados por la eliminación en lugar de refugiarse en su propia frustración. Ese consuelo a Ronald Araujo resumió una reacción de líder y mostró que ya soporta parte del peso emocional del vestuario.
