El Real Madrid salió de Lisboa con otra cara, más sereno y con la grada respirando mejor. Esa victoria 1-0 en Champions alivió tensiones internas y reforzó algunas convicciones del equipo.
Más allá del marcador, el duelo dejó detalles tácticos que cambiaron la percepción general. Desde fuera llamó la atención la solidez defensiva en Lisboa y la precisa lectura de Arbeloa ante los ajustes rivales. Sigue la eliminatoria abierta y peligrosa.
Un 1-0 que cambia el tono y devuelve la firmeza al Real Madrid
El 1-0 frente al Benfica en la ida europea devolvió serenidad al Real Madrid de Álvaro Arbeloa. El equipo se replegó con paciencia, y desde un bloque bajo ordenado protegió a Lunin y redujo los espacios entre líneas.
En contraste con el 4-0 de enero, el Benfica solo generó tres tiros a puerta claros en todo el duelo. Arbeloa subrayó que el equipo ha logrado un ajuste tras enero, mejorando el control sin balón y la coordinación entre defensa y centro del campo.
- Refuerzo de la estructura defensiva tras el 4-0 encajado ante Benfica en enero.
- Sensación de seguridad de Lunin y de toda la línea defensiva del Real Madrid.
- Ventaja corta, pero mensaje de solidez enviado por el grupo de Arbeloa.
El centro del campo, el termómetro : Güler conecta y Tchouaméni manda
El duelo se cocinó en la zona ancha, donde el Real Madrid halló ritmo y pausa. En la segunda parte, Arbeloa dio más libertad para Arda Güler, que empezó a recibir entre líneas y a girarse cerca del área para castigar a Benfica.
El primer pase lo marcó Kroos, pero la energía la pusieron Valverde y Camavinga, barriendo metros para sostener cada presión. Desde ahí apareció Tchouaméni, que coronó su actuación como Tchouaméni hombre del partido y actuó como perfecto enlace con Mbappé en las transiciones verticales.
Cuando controlamos el centro del campo, el equipo se siente seguro y los delanteros reciben el balón donde más daño pueden hacer.
Álvaro Arbeloa, entrenador del Real Madrid
El partido se partió tras el incidente con Vinicius y la pausa de diez minutos
El momento más tenso llegó con el choque entre Vinicius y Prestianni cerca del córner visitante. Tras varios reproches desde la grada y el césped surgieron las acusaciones de racismo, que derivaron en una larga interrupción del juego cercana a los diez minutos en Lisboa.
El Real Madrid regresó frío tras ese parón, y el plan inicial perdió claridad. Arbeloa admitió cierta pérdida de control en la zona central, lo que abrió pasillos para los veloces contragolpes del Benfica, obligando a Nacho y Rüdiger a corregir a campo abierto.
Lo sucedido con Vinicius no debería verse en un estadio; el parón nos sacó del partido por momentos, aunque el equipo supo volver a competir.
Álvaro Arbeloa, entrenador del Real Madrid
Bernabéu, ventaja mínima y aviso serio sobre el Benfica de Mourinho
El 1-0 deja la serie abierta y traslada todo a Madrid, donde el Real recibirá al Benfica con el coliseo blanco empujando. Arbeloa recordó que la vuelta en el Santiago Bernabéu ofrece impulso, pero no garantiza nada ante un rival tan competitivo.
Enfrente estará un Benfica dirigido por José, con Mourinho en el banquillo y experiencia para manejar marcadores cortos. Arbeloa advirtió del peligro con 0-1 en contra si su equipo desconecta, porque la presión en la eliminatoria puede girarse rápido ante cualquier error.