Kylian Mbappé expuso sin rodeos su ambición de ganar el Balón de Oro. La campaña de Mbappé no habría encontrado entusiasmo entre los jurados encargados de otorgar el premio.
¿Se tradujo esa frialdad en menos votos? La opinión de Pascal Ferré, basada en sus contactos con los votantes, no permite afirmarlo. En la carrera por el galardón, el exresponsable editorial de France Football considera que aquella exposición no alteró las decisiones. La visibilidad pública no compra el reconocimiento.
Mbappé defendió su candidatura sin rodeos
Mbappé no dejó dudas sobre su ambición. En sus declaraciones a France Football, el delantero francés defendió su candidatura individual y afirmó que votaría por sí mismo. Con esa respuesta, expresó confianza en sus méritos y sostuvo que nadie había sido mejor durante la temporada. Pero hablar con seguridad no equivale a reunir apoyos. Su promoción mediática hacía visible la aspiración al Balón de Oro; el respaldo real dependía de quienes debían valorar su rendimiento y votar.
Por mí.
Kylian Mbappé, al responder en France Football por quién votaría
La recepción entre los jurados, según Ferré
La lectura de Pascal Ferré fue menos entusiasta. El exdirector de la redacción de France Football explicó que sus contactos con los jurados le habían dejado la impresión de una acogida poco favorable. También afirmó que no hubo influencia sobre los votos emitidos. Esa convicción no autoriza a atribuir a la campaña una pérdida de apoyos ni a anticipar la clasificación de Mbappé. La decisión, recordó Ferré, correspondía al jurado y no al público.
Por haber seguido en contacto con ellos, no tengo la impresión de que esta campaña haya tenido una acogida extraordinaria.
Pascal Ferré
El mérito deportivo frente a la autopromoción
Ferré miraba más allá del resultado personal de Mbappé. Si la estrategia resultaba ganadora, temía que otros candidatos la imitaran y aumentara el riesgo de confrontación mediática entre aspirantes. Su advertencia apuntaba a un precedente, no a una prueba de que las declaraciones hubieran condicionado el resultado.
Una eventual victoria tampoco resolvería esa duda. No permitiría distinguir cuánto habría pesado el mérito deportivo del francés frente a su comunicación pública. Con la votación cerrada, el dossier ya no podía cambiar; las impresiones compartidas por Ferré no respaldaban un efecto decisivo de la campaña.