El triunfo del Real Madrid dejó una sensación extraña, más cercana a la inquietud que al alivio. Ni la victoria a domicilio consiguió borrar las dudas que acompañaron el resultado.
El análisis fue directo. El malestar de José Mourinho nació de las ocasiones desperdiciadas y de los bajones de intensidad mostrados frente al Elche, señales que empañaron los tres puntos en Liga pese al desenlace favorable. Para el técnico portugués, ganar sin sostener el ritmo ni cerrar las jugadas abre una grieta difícil de ignorar. Es preocupante.
Ocasiones desperdiciadas y bajones de intensidad ante Elche
El Real Madrid superó 3-2 al Elche en un partido mucho más incómodo de lo previsto. El equipo blanco generó peligro, pero sus ocasiones desperdiciadas mantuvieron vivo al rival y convirtieron el desenlace en una prueba de nervios hasta el tiempo añadido.
La victoria no disipó las dudas que dejó el rendimiento colectivo. Tras una visible caída de intensidad, el gol agónico de Carlos Espi, nacido de una asistencia de Kylian Mbappé, selló el resultado; Mourinho centró su reproche en la irregularidad competitiva mostrada durante el encuentro.
«Si alternamos momentos de genialidad con otros en los que estamos pasivos, sin intensidad, claro que es preocupante. Pero ganamos».
José Mourinho