El Real Madrid encara la semana del Barça con Mbappé en el centro del ruido. En Valdebebas, la presión deportiva ya pesa en cada gesto.
Su viaje autorizado a Cagliari, difundido tras el regreso a Madrid, no pasó inadvertido en el entorno blanco, según la prensa española. Aunque sus goles sostienen parte del relato, la tensión interna crece mientras Vinicius conserva respaldos sólidos. Florentino Pérez quiere al francés listo para el Clásico decisivo del Camp Nou. Sin margen.
El viaje a Cagliari reabre el malestar en el vestuario
El permiso concedido al delantero no calmó el ruido. Su viaje a Cagliari, autorizado durante unos días libres, quedó expuesto por una puesta en escena poco prudente y reabrió un debate que el club prefería mantener puertas adentro.
En Valdebebas dolió la falta de discreción más que la escapada misma, porque llegó cuando el equipo necesitaba calma. La prensa elevó el tono, la reacción del madridismo fue áspera y el compromiso cuestionado de Mbappé dejó una lista de reproches claros.
- El momento elegido para viajar.
- La imagen pública del regreso.
- El efecto dentro del vestuario.
Mbappé marca, pero Vinicius conserva más apoyo dentro del club
Los datos sostienen al francés, pero no cierran la grieta emocional. Su rendimiento goleador lo mantiene en el centro del proyecto deportivo, con peso en el área y capacidad para decidir partidos apretados. Aun así, dentro del club se detecta una distancia que no aparece en las estadísticas.
Vinicius, pese a sus altibajos, conserva un vínculo más visible con el grupo. Esa cercanía explica parte del apoyo del vestuario, mientras la relación con sus compañeros de Mbappé parece más fría, menos espontánea, y alimenta la sensación de que todavía no ha terminado de encajar.
Florentino Pérez presiona para tenerlo ante el Barcelona
La decisión ya no depende solo del deseo del futbolista. Antes del Clásico, Mbappé debe pasar nuevos exámenes médicos para medir la respuesta de su cuerpo y aclarar si la lesión muscular le permite competir sin asumir un riesgo que agrave la crisis blanca.
Florentino Pérez quiere una señal fuerte del fichaje llamado a cambiar la temporada. La exigencia presidencial pasa por tenerlo listo para la visita al Camp Nou, donde el Barcelona medirá algo más que un resultado : la autoridad del vestuario y el margen de paciencia con el francés.