El Barça encadena triunfos en el césped, aunque la tranquilidad no alcanza los despachos. Sus siete victorias consecutivas en la Liga avivan la ilusión mientras las cuentas recuperan protagonismo de nuevo.
El balance dibuja una paradoja difícil de ignorar. La ventaja sobre el Real Madrid concede margen deportivo, pero el crecimiento de la masa salarial amenaza el equilibrio financiero del club. Aunque los ingresos avanzan, mantener una plantilla encarecida obliga a prolongar esa tendencia durante varias temporadas. El marcador no basta.
Un gasto deportivo de 636 millones, como en 2019-2020
Las cuentas azulgranas encienden una señal de alerta pese al impecable arranque liguero. Según AS, el gasto deportivo presupuestado asciende esta temporada a 636 millones de euros, una cota que remite directamente a la comparación con la temporada 2019-2020. Aquel curso, previo a la pandemia y al deterioro financiero, el Barcelona soportó idéntica factura.
La fotografía actual presenta un matiz favorable. El tesorero y vicepresidente económico, Ferran Olivé, cifra ese desembolso en el 53 % de los ingresos del club, lejos del 74 % de entonces; el regreso al Spotify Camp Nou impulsa la recaudación, pero no disipa la presión salarial.
Deco blinda a figuras y canteranos y eleva la factura
El director deportivo ha convertido la continuidad del bloque en eje de su gestión. Deco aceleró las renovaciones de jugadores clave, desde el liderazgo de Raphinha hasta la proyección de los canteranos Marc Bernal y Xavi Espart, una política que protege el patrimonio futbolístico del Barcelona, pero incorpora nuevos compromisos a una masa salarial exigente.
La recuperación de margen permitió operar con mayor libertad. El retorno a la regla del 1:1 abrió espacio para invertir, mientras el equipo de Hansi Flick respaldó la apuesta con siete victorias en siete jornadas de Liga, 31 goles y seis puntos de ventaja sobre el Real Madrid.
El regreso a Montjuïc, un riesgo para los ingresos en 2027-2028
Las obras del estadio obligarán al Barcelona a alterar otra vez su hoja de ruta. Durante la primera parte de la temporada 2027-2028, el equipo prevé regresar temporalmente al Estadio Olímpico de Montjuïc para facilitar la instalación de la cubierta del Camp Nou, una fase que limitará la explotación comercial del recinto azulgrana.
La mudanza tendrá reflejo en caja. Menor capacidad comercial recortaría los ingresos por partido. El escenario no anticipa una quiebra inmediata, pero con 636 millones de euros de gasto deportivo estrecharía márgenes y podría reactivar las restricciones económicas de LaLiga si los compromisos superan los recursos generados.