Pep Guardiola figuraba como testimonio natural en la producción de Netflix dedicada a José Mourinho. Su exclusión del documental sobre Mourinho no respondió a una negativa, sino a una condición personal que quedó incumplida.
El técnico español aceptaba intervenir si el portugués le formulaba la petición directamente. La llamada jamás se produjo, y la ausencia de Guardiola añadió una escena a la rivalidad deportiva construida en Barcelona, Madrid y Manchester. Mourinho nunca descolgó el teléfono.
Guardiola puso una condición personal para participar
John Pearlman quiso sumar a Pep Guardiola al relato sobre José Mourinho para incorporar la voz del rival que marcó buena parte de su carrera. En Football Ramble, el director John Pearlman relató cómo la producción de Netflix trasladó al técnico español aquella propuesta.
Guardiola aceptó estudiar su aparición, aunque fijó una condición antes de sentarse ante las cámaras. La petición de Guardiola consistía en recibir un contacto directo de Mourinho: debía llamarlo personalmente para invitarlo. El portugués no dio ese paso y la entrevista nunca llegó a grabarse.
Claro que lo haré, pero José tiene que pedírmelo directamente.
John Pearlman
Un silencio que prolongó la rivalidad entre ambos técnicos
La llamada que nunca llegó añadió un nuevo capítulo a una relación marcada por el orgullo competitivo y la desconfianza. Sus duelos entre entrenadores se endurecieron en España, cuando dirigían al FC Barcelona y al Real Madrid, y también reaparecieron más tarde desde banquillos rivales de Inglaterra.
Durante aquella etapa, los clásicos españoles desbordaron el análisis táctico y convirtieron cada rueda de prensa en otro terreno de disputa. La llamada pendiente conserva ecos de esa guerra psicológica: Guardiola pidió un gesto personal y Mourinho guardó silencio. Netflix perdió así un testimonio.