No todas las rivalidades responden a la ferocidad que proyectan desde las gradas. Para José Mourinho, el derbi de Milán desmontó una convicción arraigada sobre la relación entre aficiones enfrentadas.
La revelación no nació de un marcador ni de una disputa sobre el césped. Durante su trayectoria como entrenador, el técnico portugués atravesó muchos estadios hostiles, pero en San Siro descubrió padres, hijos y parejas vistiendo camisetas rivales sin romper sus lazos. Esperaba odio. Vio una familia.
Esperaba odio y encontró familias con camisetas rivales
José Mourinho llegó al derbi de Milán preparado para una hostilidad mucho más visible. La sorpresa surgió al descubrir la convivencia entre hinchas y ver familias con camisetas rivales caminando juntas por la ciudad. Ante la rivalidad entre Milan e Inter, su experiencia en el fútbol portugués y turco le hacía prever una separación mayor. Era una impresión personal, no una regla universal.
Pensaba que había mucho odio. Veía a un hombre y a una mujer por la calle con camisetas diferentes, o a un padre y a su hijo. Eso es imposible en Portugal… ¡Y ni me hagan hablar de Turquía!
José Mourinho