Kylian Mbappé vuelve al foco sin tocar balón, atrapado entre la prudencia médica y una grada que mide cada gesto. Su lesión muscular llega en el Real Madrid con ruido.
Los días libres no blindan una imagen frágil cuando el rendimiento aún busca autoridad. La escapada a Cerdeña, difundida durante la recuperación y con el calendario apretando, avivó un enfado madridista que ya no suena a reproche pasajero. Suena a ruptura.
El viaje a Cerdeña rompe la tregua con una afición ya impaciente
La escapada de Kylian Mbappé a Cerdeña durante su lesión cayó como una provocación entre parte del madridismo. El viaje, difundido mientras el delantero seguía fuera de los planes deportivos, reabrió un frente que parecía calmado tras semanas de impaciencia y gestos medidos desde el Real Madrid.
El malestar no se quedó en una conversación de grada. En las redes sociales del club aparecieron mensajes duros, algunos ya hablando de una salida reclamada, y el episodio terminó conectado con el clima del vestuario merengue, donde AS apunta a un alejamiento del francés respecto a sus compañeros.
La relación con sus compañeros se ha enfriado y el vestuario percibe a Mbappé más alejado.
AS