Kylian Mbappé quedó señalado tras una noche en la que apenas logró influir. Su protagonismo en el derbi madrileño y la derrota ante el Atlético avivaron las críticas dirigidas al atacante francés.
La exigencia crece cuando una figura de ese calibre ofrece tan pocas soluciones en una cita de máxima tensión. El malestar de los aficionados retrata la brecha entre las expectativas depositadas en el francés y su rendimiento sobre el césped. Su reacción no cambió nada. El ruido persiste.
Mbappé toma distancia de las quejas contra el arbitraje
La derrota del Real Madrid por 2-1 ante el Atlético desató el malestar entre los aficionados, decepcionados por la escasa influencia de Mbappé. Lejos de alimentar la polémica arbitral, el delantero asumió que el equipo debía ofrecer más. Sus declaraciones en Zúrich contrastaron con las quejas atribuidas a José Mourinho, centradas en las decisiones del colegiado, y reforzaron una postura alejada de cualquier excusa tras el tropiezo madridista.
«El árbitro es humano y puede cometer errores, pero no quiero entrar en esa polémica».
Kylian Mbappé
Poco peso ofensivo en plena carrera por el Balón de Oro
Ante el Atlético, Mbappé quedó lejos de su versión más incisiva. El bloque defensivo de Simeone cerró los espacios interiores y obligó al francés a recibir lejos del área, donde perdió capacidad de ruptura. Tampoco funcionó la conexión con Vinicius : ambos coincidieron poco en zonas de ventaja y el ataque madridista careció de fluidez ante una zaga compacta.
Jérôme Rothen amplió la crítica al cuestionar la respuesta del delantero cuando aumenta la exigencia. Su análisis sobre el rendimiento en grandes partidos golpea la candidatura al Balón de Oro, sostenida por sus cifras, pero condicionada por noches así. Para disipar las dudas, Mbappé necesita traducir su jerarquía en ocasiones, asociaciones y goles frente a los rivales de mayor nivel.