España afronta el último partido con una pista surgida del estreno argentino frente a Argelia. Aquel duelo mostró una grieta táctica capaz de inclinar la final del Mundial si el balón queda libre ante el área.
La Roja debe cerrar la frontal sin deformar su estructura. En el duelo entre España y Argentina, La Roja desafía al campeón vigente, peligroso desde media distancia y hábil para encontrar a Lionel Messi entre líneas. Si la presión española llega tarde, un solo disparo puede quebrar toda la resistencia.
Argelia dejó la primera alerta sobre los tiros lejanos
Argelia expuso una grieta que España deberá revisar antes de la final. Durante el debut argentino, Lionel Messi marcó con un remate lejano, nacido de los espacios cerca del área y de una reacción tardía para encimar al ejecutor y bloquear su golpeo.
No fue una acción casual : Argentina suma cinco goles desde el exterior del área, la cifra más alta en una misma edición desde 1966. Para España, el aviso exige rastrear el origen de esos disparos desde fuera y ajustar las concesiones vistas ante los Fennecs.
- Cerrar la frontal antes del golpeo.
- Encimar al atacante cuando arme el remate.
- Vigilar rechaces alrededor de la media luna.
La presión española ante Messi y los espacios entre líneas
Messi no requiere entrar en el área para alterar una final. España debe articular una presión alta española coordinada y cancelar cada recepción entre líneas con ventaja, porque Messi, Enzo Fernández y Julián Álvarez convierten cualquier pausa en un giro, una combinación o un remate frontal.
La respuesta exige distancias cortas entre líneas. El equipo de Luis de la Fuente deberá sostener un bloque compacto, sin hundirse, mientras la salida al poseedor llega veloz y respaldada; si alguien salta sin cobertura, el conjunto de Lionel Scaloni romperá el acoso y ganará segundos para escoger el pase o disparar.
La Roja mide su solidez ante el golpe exterior de Argentina
Las cifras respaldan la fiabilidad de La Roja. En siete partidos, la defensa de España ha recibido un gol, promedia apenas 0,31 goles esperados en contra y reduce a sus rivales a 1,4 tiros concedidos entre los tres palos por encuentro, el registro defensivo más bajo del torneo.
La tendencia sigue firme. El equipo de Luis de la Fuente encadena seis partidos con la portería imbatida, un récord mundialista inédito, y jamás marchó por detrás en el marcador. La campeona de Europa acumula 37 encuentros invicta, aunque la final medirá su resistencia ante el golpe exterior de la vigente campeona mundial y su candidatura al segundo título tras 2010.