Joan Laporta ha vuelto a fijar posiciones, pero el tono cambia según el interlocutor. Sus palabras sitúan las relaciones entre clubes en extremos difíciles de conciliar.
En una entrevista con L’Équipe, el presidente azulgrana definió como amistosa su relación con el PSG, pese al fichaje de Neymar en 2017. El contraste aparece cuando las declaraciones de Joan Laporta giran hacia el Real Madrid: las acusaciones del club blanco en el caso Negreira han dejado una herida abierta. Ya no habla de discrepancias, sino de una rivalidad institucional que desemboca en un enfrentamiento abierto.
Amistad con Al-Khelaifi, ruptura con el Real Madrid
Joan Laporta trazó ante L’Équipe una frontera nítida entre sus interlocutores. Con el PSG, el diálogo había reemplazado a las fricciones que dejó el fichaje de Neymar en 2017. Aquel traspaso tensó los vínculos entre París y Barcelona; según relató allí el presidente azulgrana, mantenía una amistad con Nasser Al-Khelaifi basada en el respeto.
«Nuestra relación con el Paris Saint-Germain es muy buena. Con Nasser, creo que puedo decir que nuestra relación es de amistad. Hay mucho respeto. Gestiona de manera sensacional la ECA. El PSG también».
Joan Laporta, presidente del FC Barcelona, en L’Équipe
Los elogios llegaron al terreno institucional. Laporta celebró la gestión de la ECA bajo la presidencia de Al-Khelaifi y su labor al frente del PSG. En cambio, presentó la ruptura con el Real Madrid como un enfrentamiento entre clubes, no como una discrepancia pasajera. La comparación surgió antes del partido ante el PSG, anunciado para un martes por la noche.
«Nuestras relaciones ya no existen. Diría incluso que ahora es un enfrentamiento. Buscan desviar la atención».
Joan Laporta, presidente del FC Barcelona, en L’Équipe
Laporta cuestiona la credibilidad y el gasto del club blanco
El enfrentamiento tiene un frente judicial. Al abordar el caso Negreira en L’Équipe, Laporta cargó contra la posición del Real Madrid, personado en la causa, y rechazó las acusaciones de corrupción y tráfico de influencias dirigidas al Barcelona. Según el presidente azulgrana, el Madrid intenta desviar así la atención. Son declaraciones del dirigente, no conclusiones judiciales.
El reproche no se quedó en los tribunales. Laporta cuestionó la credibilidad institucional y deportiva del Madrid y vinculó el gasto en fichajes con unos resultados que, a su juicio, no justificaban la inversión. Afirmó que el rival llevaba dos años sin ganar nada; es su balance, no una estadística verificada. En cambio, reivindicó al Barcelona como aspirante a todos los títulos.