El OL se presenta en Angers con más preguntas que certezas, presionado por la necesidad de reaccionar y por un calendario que aprieta justo cuando el margen empieza a encogerse.
Endrick aterriza tras el parón con sensaciones mezcladas. Su regreso desde Estados Unidos dejó poco trabajo con el grupo, el viaje transatlántico añade desgaste y las dudas en el once siguen abiertas pese a su chispa reciente. Fonseca mira piernas y ritmos, porque un detalle puede cambiarlo todo de golpe en Angers.
Un regreso exprés desde Estados Unidos con poco rodaje junto al grupo
El OL recibió a Endrick tras su viaje desde Estados Unidos, con la agenda apretada antes del desplazamiento a Angers. Después de la ventana internacional, el brasileño apenas dispuso de una sesión con el grupo, un detalle que limita las certezas sobre su presencia de inicio.
La cuestión pasa por el desgaste por el viaje y por el escaso rodaje acumulado. Con pocos minutos con Brasil y casi sin trabajo colectivo, su regreso exprés deja abierta la duda en vísperas del partido.
Fonseca mide la frescura del brasileño en un OL obligado a reaccionar
Paulo Fonseca evalúa la frescura de Endrick mientras el OL busca una reacción inmediata en Angers. El delantero vuelve con poco trabajo junto a sus compañeros y el equipo llega marcado por una crisis de resultados que reduce el margen para probar soluciones de última hora.
Por eso, la decisión del técnico dependerá de lo visto en las horas previas al viaje. Si no ofrece señales plenas en el entrenamiento, Fonseca puede reservarlo y dosificar su entrada durante el encuentro.
