Emiliano Martínez ha moderado el gesto sin rebajar su ambición. Ante el España-Argentina, el arquero de la selección argentina abandona la provocación y concentra toda su energía en competir y ganar.
Su serenidad pública no disipa la presión que acompaña al campeón vigente. La herida de 2014, la gloria conquistada en 2022 y su ascendencia dentro del vestuario convierten la final mundial en una prueba extrema para Dibu, capaz de torcer un partido con una atajada, una mirada o un silencio. Sin red ni excusas.
Martínez baja el tono, pero sostiene la tensión de la final
Emiliano Martínez compareció con una serenidad muy distinta a la efusividad mostrada en Qatar hace tres años y medio. Durante la conferencia previa, el portero argentino aparcó provocaciones y gestos obscenos antes de la final mundial ante España, el domingo a las 21:00 en Nueva York.
Su calma marca el tono del grupo ante una noche cargada de tensión. Así, la presión competitiva no altera al vestuario albiceleste tras 48 segundos de presión inglesa o remontadas después de recibir tres goles.
Estoy muy tranquilo. Un arquero hace más que atajar pelotas. Mi objetivo es que mis compañeros piensen que Dibu está tranquilo y que todo saldrá bien.
Emiliano Martínez
El recuerdo de 2014 refuerza el orgullo de la Albiceleste
Martínez volvió a emocionarse al evocar la derrota ante Alemania, una herida que acompañó buena parte de su recorrido. Aquella final perdida en Alemania 2014 lo hizo llorar mucho antes de proclamarse campeón del mundo con Argentina y convirtió ese dolor en un impulso persistente para defender la camiseta que había soñado vestir desde niño siempre.
Su carrera estuvo marcada por la marcha a Inglaterra y por problemas familiares, aunque nunca debilitó su vínculo con Argentina. Esa perseverancia alimentó un profundo orgullo nacional y explica la emoción que concede a cada convocatoria. Para Dibu, la Albiceste representa una vida, no solo los últimos seis años. Por eso pidió preparar tres días una final que todos recordarán, sin importar el resultado.