Montilivi dejó una noche espesa, de esas que no se digieren con el pitido final. Después del empate en Girona, el foco cambió del juego a una acción que encendió todo.
La caída de Mbappé dentro del área reabrió una herida conocida en el Bernabéu. El malestar madridista se extendió mientras la polémica arbitral ganaba volumen entre repeticiones, gestos y preguntas sin respuesta para casi todos. No era solo una jugada discutible, era otra escena capaz de alterar el pulso antes de un tramo decisivo de la temporada. Y se acabó.
El penalti que encendió a Arbeloa
La acción que desató el enfado blanco llegó en el área, cuando Mbappé cayó tras un forcejeo con Vitor Reis y el juego siguió sin revisión. Desde el banquillo del Real Madrid vieron un penalti no señalado en una jugada decisiva, porque el empate ya pesaba en el tramo final.
- Mbappé fue al suelo dentro del área tras el choque.
- El delantero terminó la acción con sangre.
- El banquillo pidió falta de inmediato.
Para mí, es un penalti clarísimo. Es otro más, otra semana.
Álvaro Arbeloa
Arbeloa sostuvo que la caída no fue un roce menor y señaló la herida del delantero como prueba del golpe recibido. Esa imagen, con el sangrado de Mbappé tras el contacto con Vitor Reis, marcó su discurso inmediato y elevó otra protesta del club.
La VAR vuelve al centro de la discusión
Ya en sala de prensa, Arbeloa llevó el debate al uso del videoarbitraje y cuestionó el criterio de intervención. Sus palabras abrieron nuevas críticas al videoarbitraje y enlazaron la acción de Girona con otras decisiones recientes que el club considera difíciles de encajar.
Dato : Arbeloa ligó la jugada de Girona con la de Mallorca y volvió a preguntarse por qué la VAR entra en unas acciones y calla en otras.
¿Cuándo interviene la VAR? Imagino que cuando le conviene, y cuando no le conviene nada, pues no interviene.
Álvaro Arbeloa
No habló de un caso aislado. En el club crece el malestar en Valdebebas porque se interpreta que la sala VAR actúa con una vara cambiante, una lectura reforzada por el recuerdo de Mallorca y por la protesta repetida del Real Madrid.
Un tropiezo incómodo antes del duelo europeo
El 1-1 dejó una sensación áspera antes del compromiso europeo, porque el Madrid no logró cerrar un partido que Arbeloa veía a su alcance. Con varias piezas dosificadas, las rotaciones ante el Bayern condicionaron un encuentro gris y ampliaron el ruido alrededor del empate.
El técnico insistió en que había margen para ganar y lamentó la escasa claridad del equipo cerca del área rival. Esa falta de filo reflejó la falta de pegada en plena carrera por La Liga y dejó al conjunto blanco con un tercer partido sin ganar.