El Barça salió golpeado de un duelo que dejó más ruido que fútbol. En plena resaca de la derrota azulgrana en los cuartos de final, la conversación no gira alrededor del marcador.
Una mano revisada a medias y un silencio imposible de explicar reabren la discusión europea sobre el arbitraje. Por eso, en el Barça prende la polémica arbitral y se instala la sensación de injusticia, no solo por la acción aislada, sino por el criterio aplicado en noches casi calcadas. Y ahí, nada.
La mano de Marc Pubill que encendió la protesta del Barça
La protesta azulgrana nació en una acción tan extraña como decisiva, revisada una y otra vez tras el descanso. Tras el saque de Juan Musso, la jugada siguió con la mano de Marc Pubill dentro del área, ante la pasividad del colegiado y de un VAR que no corrigió la secuencia en directo.
Las imágenes difundidas por la transmisión reforzaron la queja del Barça. Para el entorno culé, el penalti no señalado cambió el tono del partido y dejó la sensación de que una infracción evidente, en una jugada insólita, fue tratada como si nada hubiera pasado.
Del precedente de Aston Villa a la roja de Cubarsí, un arbitraje bajo sospecha
La comparación apareció de inmediato en medios catalanes y en redes, porque la acción ya remitía a un caso europeo casi calcado. En noviembre de 2024, el precedente de Brujas acabó con penalti a Aston Villa cuando Tyrone Mings tocó el balón tras una reposición de Emiliano Martínez en la Champions League.
Esa referencia agravó el malestar por otra doble vara de medir. Antes del descanso no llegó la segunda amarilla a Koke, pese a una falta muy discutida, mientras que el VAR sí respaldó la expulsión de Cubarsí como último defensor, una lectura arbitral que alimentó sospechas y dejó al Barça sin margen real.
