Durante años, sus trayectorias avanzaron cerca sin llegar a encontrarse en el banquillo. Ahora, la selección francesa perfila el escenario capaz de transformar la admiración de Kylian Mbappé por Zinédine Zidane en una alianza deportiva.
La historia compartida, hasta ahora, pertenece más a los símbolos que al césped. Si Zidane asume el mando, el capitán de Francia verá cómo su vínculo con su ídolo entra en una etapa implacable, sometida a decisiones tácticas, resultados y expectativas gigantescas. El afecto quedará siempre fuera del marcador.
La devoción de un chico de Bondy
Antes de conquistar el Mundial con Francia, Kylian Mbappé ya miraba a Zinédine Zidane como el futbolista que quería imitar. En su infancia en Bondy, las paredes de su habitación estaban cubiertas con imágenes del antiguo número 10, héroe francés de 1998 y modelo para aquel delantero todavía alejado de los focos.
La fascinación dejó una escena familiar tan sencilla como reveladora. De niño, su admiración por Zidane lo llevó a pedir en la peluquería el mismo corte de su ídolo, sin reparar en que aquella calvicie no era una elección estética. La anécdota conserva la gracia de una mirada infantil, ajena aún al peso de los estadios y a la dimensión que alcanzaría su propia carrera.
Zidane le abrió las puertas de Valdebebas
En diciembre de 2012, cuando tenía 13 años, Mbappé conoció las instalaciones deportivas del club que admiraba. Zidane impulsó aquella visita a Valdebebas y acercó al adolescente al Real Madrid, donde pudo entrenarse y observar desde dentro una institución que ya ocupaba sus sueños, aunque decidió continuar su formación en Francia.
Doce años más tarde, aquella imagen recuperó otra dimensión. La presentación en el Bernabéu, celebrada el 16 de julio, convirtió su llegada al club blanco en un reencuentro simbólico en 2024 con el legado de Zidane. Mbappé evocó entonces la emoción de acercarse a su referente; compartir algún día la selección francesa con él parecía completar una historia iniciada durante la adolescencia.
«Parece una película. Es magnífico y es muy real».
Kylian Mbappé
Con Francia, el vínculo se mide en resultados
El 8 de enero de 2025, Didier Deschamps anunció que dejaría el cargo tras el Mundial de 2026. La Federación Francesa de Fútbol no convirtió entonces a Zidane en sucesor oficial, por lo que cualquier análisis sobre un liderazgo compartido con Mbappé, capitán desde marzo de 2023, depende de una confirmación federativa y no solo del vínculo entre ambos.
Los resultados marcarían el alcance deportivo de esa posible alianza. El calendario reservaría cuatro partidos de la Liga de Naciones como primera prueba competitiva, mientras las aspiraciones en la Eurocopa mirarían hacia 2028, dos años después del Mundial. Para el técnico y el capitán, la afinidad personal tendría que traducirse en equilibrio colectivo, victorias y capacidad para responder bajo presión.