El posible relevo en el banquillo francés plantea una cuestión delicada sobre la autoridad del delantero del Real Madrid. La capitanía de Mbappé no es un detalle protocolario, sino la medida de su jerarquía.
Antes de cualquier decisión, el diálogo con el vestuario marcaría el tono de la etapa. En la selección francesa, el brazalete que Mbappé porta desde 2023 refleja confianza y responsabilidad. Por eso, un mandato de Zidane partiría del respeto mutuo, no de una ruptura.
Respeto mutuo y continuidad para el capitán de los Bleus
Zinédine Zidane fue presentado este martes como nuevo seleccionador de Francia y reservó para Kylian Mbappé la única mención individual entre sus futuros dirigidos. Aunque todavía no han hablado, el técnico desea respetar su descanso antes de abordar la capitanía, una cautela que transmite confianza del seleccionador desde el inicio.
La relación entre ambos se apoya desde hace años en el respeto, lejos de pulsos públicos. Esa admiración mutua anticipa una conversación con los jugadores en septiembre, incluido Mbappé, para perfilar la etapa. Zidane no contempla retirarle el brazalete, de modo que su liderazgo en Francia mantendría la continuidad bajo el cuerpo técnico.