La noche cayó sobre un Camp Nou en obras, envuelto en ese murmullo eléctrico que anuncia algo grande, mientras el Barça transformaba la herida del 0-4 de la ida en desafío furioso.
Cada gol encendió un peldaño más de ilusión y convirtió la grada en un coro impaciente, consciente de que cualquier error propio o ajeno podía quebrar el sueño colectivo. El 3-0 en el Camp Nou terminó siendo un adiós digno a la Copa del Rey en esta vuelta de semifinales, cargado de puro orgullo blaugrana.
Un Camp Nou en ebullición y un inicio a todo ritmo
El Spotify Camp Nou, aún en obras pero encendido, rugió desde el primer segundo del duelo de Copa del Rey entre el Barça y el Atlético de Madrid, y el equipo de Hansi Flick respondió con una salida agresiva, decidido a borrar el 4-0 de la ida.
El Barça salió a morder y en casi diez minutos ya había encerrado al Atlético muy cerca de su área, con Lamine Yamal y Raphinha atacando sin descanso. Desde ahí, la presión alta derivó en un inicio arrollador, coronado por el travesaño de Fermín y un Atlético asfixiado atrás.
Bernal se multiplica, Raphinha no falla y las lesiones golpean
El 29, Lamine Yamal se coló en el área y cedió atrás para Marc Bernal, que definió con frialdad para abrir el 1-0 y encender a un Camp Nou entregado. Minutos después apareció la lesión de Koundé, golpe inesperado para la zaga blaugrana.
El Barça no aflojó tras el 1-0 y siguió atacando la portería de Oblak, con Raphinha y Lamine generando superioridades por las dos bandas. Antes mismo del descanso llegó el 2-0 con un penalti transformado por Raphinha en el 45+2, mientras el futuro doblete de Marc Bernal contrastaba con la dolorosa salida de Balde en el 15.
Musso sostiene al Atlético y el último empujón se queda a un gol
Tras el 2-0, el Atlético se cerró todavía más y confió su supervivencia a Juan Musso, que empezó a frustrar a Ferran Torres y a Fermín con reflejos felinos. Araujo se sumó al ataque y el Barça se volcó arriba sin pudor hacia el 3-0.
El dominio azulgrana fue a más y Cancelo se convirtió en extremo, cargando el área rojiblanca con centros desde la derecha. Desde esa zona llegaron los precisos centros de Cancelo, respondidos una y otra vez por las paradas de Juan Musso, hasta que en los diez minutos finales se confirmó la cruel eliminación por un gol del Barça.