Con apenas 20 años, Dylan Aquino aceleró su salto en Lanús y pasó de ser una apuesta seguida de cerca a un nombre que ya incomoda a las defensas.
Las cifras todavía son recientes, pero el impacto ya se percibe en cada aparición y en la manera en que sus movimientos alteran partidos cerrados. Para muchos, la promesa de Lanús representa al atacante de 20 años que irrumpe en el fútbol argentino actual con desborde, cambio de ritmo y una voracidad que ya no admite espera
Un arranque de temporada que lo puso en el centro de la escena
Con 20 años, Dylan Aquino dejó de ser una promesa silenciosa y se volvió tema obligado en Lanús. En el arranque del Apertura, su impacto tomó forma con una asistencia y un triplete decisivo en la goleada ante Newell’s, un partido que cambió la escala de su nombre.
A esa irrupción se sumó el 1-0 del 14 de marzo ante Estudiantes, hasta cerrar un registro de seis goles en seis partidos, más una asistencia, entre noches que empujaron a Lanús y lo instalaron con fuerza en el Apertura.
- 20 años y presencia creciente en el primer equipo de Lanús.
- Triplete y asistencia en la goleada 5-0 ante Newell’s.
- Gol del 1-0 frente a Estudiantes, el 14 de marzo.
- Balance de 6 goles y 1 asistencia en 6 partidos.
Los goles que más ruido hicieron ante Flamengo y Fluminense
El salto de su perfil cruzó la frontera cuando apareció en la Recopa Sudamericana. En la final contra Flamengo, disputada en el Maracaná, Aquino marcó en el descuento del alargue y selló una noche que en Brasil dejó de verlo como una apuesta juvenil.
Su firma volvió a pesar en 2025, durante el cruce ante Fluminense. Aquel gol en el Maracaná empató la vuelta, sostuvo la ventaja lograda en la ida y multiplicó su nombre en Río y en la prensa brasileña.
Dos goles en el Maracaná, ante Flamengo y Fluminense, bastaron para empujar su nombre fuera de Argentina.
Ya en el descuento del alargue, el chico marcó el tanto que terminó con el sueño rojinegro.
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Qué vieron los medios argentinos en el hat-trick frente a Newell’s
Tras el 5-0, la mirada se concentró menos en la promesa y más en la respuesta competitiva. La prensa deportiva argentina leyó ese partido como una prueba de jerarquía, porque el desborde inicial terminó en un hat-trick magistral ante un rival de peso.
En esa lectura, la valoración de Olé remarcó otra señal : no apareció sólo por una racha, sino por la serenidad con la que resolvió cada acción decisiva y por su madurez para sostener la ventaja.
El hombre conocido por marcar goles importantes volvió a hacerlo, esta vez con total libertad para desbordar al debutante Martín Ortega.
Olé
Desequilibrio, uno contra uno y presión, así juega la joya granate
Su radio de acción nace por la izquierda, donde trabaja como extremo izquierdo y busca el arco con diagonales cortas. Allí se nota su cambio de ritmo, una salida veloz con los dos perfiles y una lectura que le permite atacar el espacio sin frenar la jugada.
Cuando encara en el uno contra uno, suele ganar metros con facilidad, y su presión tras pérdida le da continuidad a la agresividad ofensiva. La fase defensiva, eso sí, todavía le pide mejores retrocesos y más atención sobre su espalda.
