El Real Madrid llega a Vigo con la plantilla remendada y una noche que no admite distracciones. En ese viaje a Balaídos, las ausencias empujan a un once de emergencia.
No alcanza con tapar huecos. La plaga de lesiones aprieta, la presión competitiva no concede pausa y el foco cae sobre jóvenes del filial casi inéditos en citas así. Balaídos castiga errores, encoge el margen y obliga al Madrid a probar su pulso ante un examen de ruido y tensión, cuando el guion ya no sirve.
Nueve bajas y un rompecabezas que obliga a Arbeloa a mirar a Valdebebas
La visita del Real Madrid a Vigo obliga a mover piezas con poco margen. Arbeloa llega a Balaídos con nueve bajas confirmadas y un rompecabezas táctico que altera la estructura del once desde la defensa hasta el ataque.
El técnico ha girado la vista hacia Valdebebas porque no hay demasiadas salidas. Entre lesiones y sanciones acumuladas, la cantera de Valdebebas gana peso en una noche que exige temple y una respuesta sobria del grupo.
Ningún jugador es tan bueno como todos juntos.
Alfredo Di Stéfano
Entre la urgencia y el orgullo el Madrid se aferra a su cantera en Balaídos
Balaídos propone un examen áspero para el Madrid, condicionado por las ausencias y por un once armado sobre la marcha. Ahí, el orgullo del escudo se cruza con una prueba de carácter para una plantilla sin apenas margen.
La noche gallega abre una puerta a la base blanca. Si Arbeloa tira de los jóvenes del filial, varios tendrán una oportunidad para debutar o para sostener minutos de peso cuando el partido se vuelva más denso.
