El 3-0 del Barça al Mallorca pareció rutinario, pero la imagen de Lamine Yamal pidiendo el cambio encendió preguntas. Luego llegó una breve explicación de Hansi Flick sobre ese gesto.
Desde el banquillo ya se había avisado de que el joven extremo llegaba cargado tras una serie muy exigente de partidos con club y combinado nacional. Por eso el plan era gestión de minutos, y la decisión de Lamine Yamal llegó con victoria cómoda en Liga ya asegurada.
Gestión del cansancio y decisión pactada con Flick
Lamine Yamal brilló de nuevo en el 3-0 del FC Barcelona ante el Mallorca, firmando su 15.º gol de la Liga antes de pedir el cambio en el minuto 78. Esa decisión había sido comentada con Flick, dentro de un meticuloso control del tiempo de juego y una pactada petición de cambio ante señales de fatiga.
Con solo 18 años y el dorsal 10 a la espalda, el extremo asumió que había cumplido su misión tras desbordar una y otra vez por la derecha. Para Flick, gesto refleja el rendimiento en la segunda parte y el exquisito cuidado del joven talento que guía gestión.
- Reparto de minutos pensando en el calendario cargado del FC Barcelona.
- Ventaja clara en el marcador con el 3-0 ya encarrilado ante el Mallorca.
- Protección de Lamine Yamal de cara a futuros partidos de Liga y Champions.
- Coordinación constante entre jugador, cuerpo técnico y servicios médicos.
Tenemos que gestionar los minutos de Lamine. Sé que disfruta con el balón. No estuvo a su mejor nivel en la primera parte, pero tras el descanso fue determinante.
Hansi Flick
Hablé con él antes del partido y acordamos que, si notaba fatiga, me lo diría. Le pregunté en el 78 y me pidió el cambio, así que respeté su decisión.
Hansi Flick
La reacción del técnico alemán y el impacto en el vestuario
El sólido 3-0 frente al Mallorca no apagó la tensión en la zona técnica, donde Flick vivió los minutos finales con evidente enfado. El técnico alemán estalló cuando el árbitro ignoró un penalti sobre Yamal y castigó su airada protesta por el penalti con una discutida tarjeta amarilla a Flick que encendió todavía más el Camp Nou.
Lejos de quebrar la calma interna, esa escena reforzó la unión del grupo, que vio a su técnico plantarse por un compañero de 18 años. En el vestuario del FC Barcelona se interpreta su reacción como una prueba de la firme confianza del vestuario y del sereno liderazgo del entrenador alemán en un tramo decisivo de la lucha por la Liga.