El 15 de septiembre de 2012, el Real Madrid cayó 1-0 ante el Sevilla en el Sánchez-Pizjuán, cuando José Mourinho todavía dirigía al conjunto blanco. Aquella derrota en Sevilla desató un reproche demoledor.
El técnico portugués cuestionó la actitud colectiva y sostuvo que apenas había visto comprometidos a unos pocos futbolistas. Las críticas de Mourinho retrataron a un equipo desconectado, incapaz de responder al tempranero gol de Trochowski, mientras la reacción del vestuario quedaba bajo una presión feroz. Ya sin excusas.
La ingenuidad del Madrid, en el centro del reproche
Mourinho situó el problema en el contraste de temperamentos tras la derrota del Real Madrid ante el Betis en Sevilla. A su juicio, la ingenuidad de los jugadores apareció en el manejo de las emociones, sobre todo cuando el partido exigía leer mejor cada pausa y cada protesta.
El técnico contrapuso esa actitud a la experiencia que atribuyó al conjunto bético. Su alusión a la picardía competitiva y a la presión sobre el árbitro señaló decisiones puntuales durante los 90 minutos, no una falta de entrega ni un juicio negativo sobre el rendimiento colectivo del equipo blanco en el campo.
Los jugadores del Betis son más inteligentes que los del Real Madrid en ese aspecto. Los madridistas son ingenuos…
José Mourinho
Mourinho carga contra el manejo de las faltas y los amarillos
Las tarjetas centraron buena parte del enfado expresado por Mourinho después del partido disputado en Sevilla. Según su lectura, el criterio disciplinario fue desigual, pues citó la amarilla mostrada a Arda Güler por una acción que consideró menor y la comparó con entradas béticas que, a su entender, merecían amonestación.
Otro foco de su protesta estuvo en el comportamiento de varios adversarios. Mourinho habló de supuestas simulaciones del Betis y recordó una caída frente a su banquillo, pero sus palabras representan una opinión personal sobre aquellas jugadas; no prueban errores arbitrales ni permiten sostener que existiera favoritismo.
Ese chico que estaba muerto delante de mi banco… Pensé que llegaba la ambulancia, pero al final no hubo ninguna.
José Mourinho
Un penal detenido a Mbappé y una intervención del VAR que no llegó
La jugada nació con un lanzamiento desde los once metros en La Cartuja. Álvaro Valles protagonizó el penal detenido a Mbappé cuando el francés buscaba el empate, antes de que el banquillo madridista reclamara una posible invasión de Bartra y solicitara repetir el tiro.
Las protestas se prolongaron, aunque la acción siguió sin una revisión visible. La ausencia de intervención del VAR alimentó la queja, pero no demuestra por sí sola que hubiera una infracción sancionable. Mourinho marcó un límite a su análisis: aseguró que no había visto esa secuencia ni el gol anulado a Carlos Espí, por lo que evitó juzgarlos.