El Real Madrid venció por 1-2 al Espanyol con un desenlace marcado por la tensión, aunque el marcador pronto cedió protagonismo a una discusión inesperada. Aquel estreno en Liga encendió los banquillos.
José Mourinho y Manolo González interpretaron de forma opuesta el trato dispensado al delantero brasileño. El técnico portugués denunció una persecución por la acumulación de faltas, mientras su adversario presentó la polémica con Vinicius como una sucesión de acciones ordinarias y puso bajo sospecha el arbitraje. El triunfo agónico madridista dejó una grieta pública. Sin retorno.
Mourinho denuncia acoso y González cuestiona esa versión
José Mourinho centró su análisis en el trato recibido por el brasileño y denunció que fue objeto de «acoso» durante el encuentro ante el Espanyol. A su juicio, la reiteración de faltas sobre Vinicius desbordó la disputa habitual y condicionó un partido resuelto de manera agónica por el Real Madrid.
Manolo González replicó con otra lectura de las acciones. El técnico calificó los contactos como incidentes de juego y rechazó que merecieran en absoluto una interpretación extraordinaria, aunque aprovechó su respuesta para censurar un criterio arbitral desigual. Según expuso, situaciones parecidas no recibieron el mismo tratamiento para ambos equipos, una discrepancia que elevó la tensión del duelo entre entrenadores tras el pitido final.
«Acoso».
José Mourinho
«Incidentes de juego».
Manolo González