El conjunto blanco clausuró su preparación con autoridad en Gelsenkirchen. La pretemporada del Real Madrid ofreció motivos para el optimismo, aunque José Mourinho rehusó personalizar los elogios después del 3-0.
El técnico puso el foco en la respuesta colectiva y en la actitud de quienes se incorporaron más tarde. La victoria ante el Schalke redondeó un balance de amistosos con tres triunfos y un empate, con goles de Mbappé, Huijsen y Espí. Sin establecer jerarquías, su dictamen del vestuario fue tajante: hay jugadores buenos, muy buenos y excelentes.
Una goleada que confirma el crecimiento colectivo
El Real Madrid culminó su preparación con una actuación solvente ante el Schalke 04 en la Veltins-Arena de Gelsenkirchen. La goleada por 3-0, firmada por Kylian Mbappé, Dean Huijsen y Carlos Espí, confirmó el crecimiento colectivo de cara a la temporada 2026/27. El atacante francés inauguró el marcador durante su primer amistoso.
La pretemporada dejó cuatro encuentros, con tres victorias y un empate, un balance que respaldó las sensaciones del cuerpo técnico. Lejos de limitarse a las actuaciones personales, la valoración de Mourinho elogió el talento de la plantilla madridista y reclamó convertir esas cualidades en un equipo cohesionado y generoso.
Por ahora es difícil hablar individualmente porque estamos progresando como equipo. Aquí solo tenemos jugadores buenos, muy buenos y excelentes. De la combinación de sus esfuerzos debemos crear un equipo muy bueno.
José Mourinho
La sesión fue realmente intensa y llegaron con una mentalidad ganadora.
José Mourinho
Los recién llegados responden ante la exigencia de Mourinho
Marc Cucurella y Yan Diomandé saltaron al césped cerca del minuto 60, con el resultado ya encaminado. Tanto el debut de Cucurella como la adaptación de Diomandé agradaron al entrenador, que valoró su energía, disciplina táctica y ambición competitiva pese al escaso tiempo de trabajo con el grupo blanco.
El desafío físico fue considerable para ambos fichajes. Afrontaron dobles sesiones de entrenamiento, primero por la mañana junto a toda la plantilla y después por la tarde con el grupo reducido de incorporaciones. Ni el intenso calor ni el partido iniciado a las 17:00 rebajaron su respuesta, marcada por la mentalidad ganadora que Mourinho exigía en Gelsenkirchen.