Barcelona tenía contrato con el delantero hasta 2027, pero las conversaciones para prolongarlo quedaron bloqueadas y alteraron el equilibrio de la negociación. Ese desacuerdo convirtió el fichaje de Ferran Torres en una posibilidad tangible para París, cuando parecía fuera de alcance.
La voluntad del jugador redujo la resistencia catalana. Desde Francia, se informó que la operación del PSG cobró impulso con el respaldo de Luis Enrique, mientras el Mundial disparaba la valoración del atacante. Su gol ante Argentina en la final permitió negociar ligeramente menos de 50 millones de euros y autorizar la salida del Barça. Se acabó.
La renovación estancada facilitó la salida rumbo a París
El Barcelona no estaba obligado a vender a Ferran Torres, aunque su situación contractual abrió una oportunidad inesperada para el PSG. El delantero mantenía contrato hasta 2027, pero, según L’Équipe, el club azulgrana no le trasladó una propuesta firme de ampliación. Las negociaciones sin avances durante 2026 terminaron por acercarlo a París.
La voluntad del jugador de emprender una nueva etapa llevó al Barça a reconsiderar una postura inicialmente poco favorable al traspaso. El interés de Luis Enrique, decidido a incorporarlo al proyecto del PSG, terminó por acelerar los contactos. Esperar hasta 2027 habría supuesto riesgo de una pérdida de valor y debilitado al Barça.
El Mundial elevó el precio de Ferran Torres
La actuación de Ferran Torres con España cambió la dimensión económica de una operación que el Barcelona ya estaba dispuesto a negociar. Su gol ante Argentina en la final del Mundial disparó su cotización y dio al club azulgrana argumentos sólidos para endurecer sus condiciones de venta.
El PSG mantuvo su ofensiva pese a que las pretensiones iniciales del Barça superaban la cifra finalmente perfilada entre las partes. La operación apunta a un traspaso cercano a 50 millones de euros, aunque sería algo inferior; satisfaría el deseo de Luis Enrique y recompensaría al Barça por el Mundial firmado.