El interés del Barça por Julián Álvarez ya rebasa el habitual pulso entre clubes. La denuncia presentada por el Atlético ha abierto un expediente disciplinario extraordinario cuyo desenlace mantiene en vilo a los despachos.
Por ahora, la investigación no demuestra infracción alguna, aunque las sanciones abarcan multas, la pérdida de tres puntos y dos ventanas sin inscribir futbolistas. Ese escenario frenaría el mercado azulgrana y tendría efecto sobre la clasificación en Liga. El precedente de Griezmann rebaja la alarma, no despeja la amenaza. Puede romperse.
La denuncia del Atlético abre un expediente de alto voltaje
El Atlético de Madrid presentó ante la RFEF y la FIFA, el 30 de junio, una denuncia contra el Barcelona por sus movimientos alrededor de Julián Álvarez, vinculado al conjunto rojiblanco hasta 2030. El escrito atribuye al club azulgrana una negociación sin autorización dentro del periodo contractual protegido; el instructor examinará contactos con el entorno del delantero y declaraciones de Joan Laporta.
- Medidas económicas contra la entidad.
- Consecuencias deportivas en LaLiga.
- Restricciones administrativas en el mercado.
- Una eventual suspensión para Álvarez.
Según AS, los artículos 93 y 133 del Código Disciplinario español permiten respuestas. El Barça afrontaría multas, suspensiones, cierre parcial del estadio o una retirada de tres puntos; si la FIFA acreditara una inducción a romper el contrato, podría imponer una prohibición de inscribir fichajes durante dos ventanas consecutivas, mientras Álvarez se expondría a una suspensión.
El precedente Griezmann rebaja la alarma, pero mantiene la tensión
La amplitud de las sanciones previstas no anticipa por sí sola el desenlace. En 2019, el caso Antoine Griezmann incluyó una propuesta para cerrar el Camp Nou por contactos irregulares, pero el procedimiento concluyó con una multa de 300 euros al Barcelona, muy lejos de las medidas planteadas durante la instrucción.
La apertura del expediente no representa, a día de hoy, una condena. El club catalán afirma que respetó las reglas y confía en probarlo, mientras el juez instructor estudia la documentación aportada. Por tanto, se trata de una infracción no acreditada, aunque el proceso mantiene la tensión y puede afectar las conversaciones por Álvarez antes de la temporada.