La situación de Julián Álvarez ha pasado de la ilusión contenida a un pulso áspero entre el Atlético de Madrid y el FC Barcelona. El sueño azulgrana pierde fuerza.
El delantero contempla un cambio de aire, pero la firmeza rojiblanca reduce el margen de negociación. Su contrato hasta 2030 y la cláusula de 500 millones condicionan el mercado de fichajes, frenan su futuro deportivo y dictan sentencia: no está en venta.
El Atlético cierra la puerta incluso ante una oferta millonaria
La dirección del Atlético de Madrid mantiene una negativa tajante a negociar por Julián Álvarez. Miguel Ángel Gil sostiene que ni una oferta millonaria de 150 o 200 millones de euros alteraría la postura, pues el campeón mundial es una pieza central del proyecto colchonero.
El exdelantero del Manchester City tiene contrato hasta 2030 y una cláusula liberatoria de 500 millones de euros. Sin el permiso rojiblanco, su margen para forzar la salida este verano es mínimo.
«No queremos traspasarlo».
Miguel Ángel Gil, consejero delegado del Atlético de Madrid
El deseo azulgrana choca con un pulso cada vez más tenso
El deseo de Álvarez de vestir de azulgrana abre una grieta humana y deportiva con el Atlético de Madrid. Para el Barcelona, su fichaje constituye la prioridad ofensiva, pero el rechazo rojiblanco enfría una operación que depende de la voluntad del club vendedor. El argentino ya ha expresado que quiere marcharse.
Con pocas vías para cambiar el escenario, la presión del jugador podría mantenerse durante la pretemporada rojiblanca, mientras sus representantes buscan soluciones. El pulso desgasta la relación, sin rebajar la cláusula de 500 millones de euros. Si el Atlético no cede, el Barça deberá pagarla o renunciar y el delantero seguirá en Madrid la próxima temporada.