Mbappé no necesitó un decorado grandilocuente para recordar su peso competitivo. Con Francia, su rendimiento con Francia recuperó filo, libertad y una sensación de amenaza casi permanente.
A su alrededor, los movimientos coordinados del ataque tricolor le abrieron pasillos que rara vez parecieron tan limpios en Madrid. Ahí nace la incomodidad, porque el entorno madridista celebró sus goles, pero no logró borrar una evidencia áspera: el francés brilló, el equipo no siempre respiró con él.
Francia potencia a un Mbappé letal y bien acompañado
Con Francia, Kylian Mbappé cambia de velocidad cuando recibe cerca del área. Sus seis goles y dos asistencias en cinco partidos reflejan una versión afilada, alimentada por la selección francesa y por el timing de Michael Olise entre líneas.
El dibujo también le concede metros para acelerar, no solo balones al pie. A su lado, Ousmane Dembélé estira defensas y abre pasillos; esa conexión ofensiva explica el contraste con Madrid, donde sus desmarques no reciben la misma lectura colectiva.
El Real ha sido catastrófico defensivamente este año. Hay jugadores indignos de llevar esa camiseta.Éric Di Meco, RMC
El Real Madrid queda señalado pese a los goles del francés
En el Real Madrid, la paradoja se volvió incómoda : Mbappé respondió, pero el equipo no levantó trofeos. Sus 42 goles sostienen un balance individual brillante y unas cifras goleadoras que habrían debido empujar al club hacia algo más.
La crítica de Di Meco fue directa y apuntó al otro extremo del campo. Más allá del acierto del francés, la defensa blanca quedó retratada por errores caros, y la temporada sin títulos convirtió sus goles en una coartada insuficiente.