La derrota ante el Bayern dejó al Real Madrid con el pulso roto y una imagen que descolocó al Bernabéu. En pleno cuarto de final, Camavinga se marchó casi solo, hundido.
No fue una simple escena de frustración, porque las lágrimas del francés dieron otra dimensión a una noche ya marcada por la derrota. La eliminación europea abrió un debate áspero sobre su lugar en la rotación, mientras esa crisis emocional dejó en el aire algo más que un mal partido. Y el golpe sigue muy vivo.
Una media hora fatídica y un final entre lágrimas
Ancelotti recurrió a Camavinga con el duelo ya inclinado hacia un cierre áspero ante el Bayern. En apenas media hora, una entrada a destiempo y otra acción mal medida acabaron en doble amonestación, cuando el Real Madrid intentaba bajar la temperatura del partido.
- Ingresó en la última media hora del encuentro.
- Vio dos amarillas en muy pocos minutos.
- Salió expulsado en el tramo final del choque.
El castigo dejó al equipo sin una pieza de recambio en los instantes más tensos. La segunda tarjeta apareció en el minuto 87 y, según relató Marca, su regreso al vestuario mostró el impacto anímico : Camavinga rompió a llorar, vencido por la frustración al cruzar el túnel.
En el club crece la duda sobre su papel
Al terminar, varios compañeros fueron a buscarlo mientras el cuerpo técnico trataba de enfriar la escena. Ese apoyo del vestuario no borró su gesto : el francés asumió su parte de culpa y habló con la cabeza baja después, según la prensa española.
A partir de ahí, el debate se abrió en España sobre su encaje exacto dentro de la plantilla. Parte de la prensa madrileña recuerda que sigue siendo una apuesta del club, protegido por un contrato hasta 2029, aunque su papel vuelve a discutirse en Madrid hoy.