La caída de Italia ha dejado una sacudida que llega mucho más lejos de su propia crisis. En el entorno blanco, sin ruido excesivo, reaparece una vieja intuición que nadie se atreve a despreciar.
No altera un resultado ni cambia una eliminatoria, pero sí reaviva cierta fe entre quienes enlazan señales. Cada vez que surgió esa coincidencia histórica con el Real y la ausencia italiana en un Mundial, el desenlace europeo sonrió al Bernabéu, de ahí ese discreto alivio en Madrid cuando la Liga parece escaparse y la Champions vuelve a ocuparlo todo, aunque sin garantías ni refugio para ingenuos
Esa racha inesperada que devuelve fe al madridismo
Desde que Italia quedó fuera del Mundial, en el entorno del Real volvió a circular una curiosa coincidencia que nadie toma como prueba, pero sí como guiño del calendario. Ya ocurrió en 1958, volvió a repetirse en 2018 y se confirmó de nuevo en 2022.
La coincidencia corre de boca en boca entre hinchas y tertulias. Ahí, el dato llamativo activa la superstición futbolera, enlaza con el recuerdo de 2018 y devuelve fe a buena parte blanca para futuras noches europeas en el Bernabéu.
Con la Liga lejos, la Champions pesa más que nunca
La Liga se ha puesto cuesta arriba para el equipo de Carlo Ancelotti. Tras varios tropiezos y con la pelea doméstica muy comprometida, el Bernabéu mira al torneo continental con otro ánimo. El ruido alrededor del curso cambia cuando aparece el himno de la Champions.
Eso no borra los problemas del curso. Pero una temporada irregular puede hallar sentido si el cruce con Bayern reordena al campeón, porque la Copa de Europa ya parece su única vía de éxito y también su último gran examen real.
