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2026-03-26

Vlad Benavides

Por qué los errores de Gallardo llevaron a River Plate a una gran crisis y a la dimisión

River Plate entró en una zona turbia cuando las promesas del regreso chocaron con un equipo sin pulso. Con cada fecha, la crisis en Núñez dejó de parecer un exceso y ganó cuerpo.

Nada cerraba del todo, ni los cambios de dibujo ni los nombres repetidos, y la salida del entrenador empezó a leerse como una posibilidad concreta. Entre el desgaste del ciclo y un mal momento deportivo que ya no admitía maquillaje, la paciencia se agotó de golpe. Ya no había margen.

El flojo arranque del torneo que desató la presión

River abrió el Apertura lejos de lo esperado. En seis fechas, el equipo reunió 2 victorias, 1 empate y 3 derrotas, un arranque irregular que lo dejó 10.º del grupo B y fuera de la zona de clasificación.

Esa secuencia instaló ruido en Núñez. La racha de derrotas, coronada con el 0-1 ante Vélez el domingo 22, elevó la presión sobre el banco y tensó un clima interno ya marcado por dudas y murmullos. Los datos que resumen ese inicio son estos.

  • 6 fechas disputadas en el Apertura
  • 2 victorias, 1 empate y 3 derrotas
  • 10.º puesto en el grupo B
  • 0-1 ante Vélez el domingo 22

Las señales de alarma que ya venían del semestre anterior

El temblor venía del cierre de 2025. La eliminación continental en la Libertadores dejó una herida abierta y expuso a un River que, cuando subía la exigencia, repetía vacilaciones y perdía autoridad frente a rivales más firmes.

Aquel tramo incluyó derrotas en el Clausura y la caída ante Boca, golpes que redujeron el crédito del cuerpo técnico. La renovación posterior no borró esa sensación : el equipo llegó a 2026 con señales viejas y confianza menguada.

Dato a retener : la crisis no nació en 2026; venía del cierre de 2025, con la Libertadores perdida y varios golpes en el tramo final del Clausura.

El regreso del ídolo no alcanzó para sostener la ilusión

Agosto de 2024 devolvió a River una figura central de su historia. La vuelta de Gallardo, tras su salida de 2022 con 14 títulos, 2 Libertadores y 1 Sudamericana, reanimó la ilusión de la hinchada desde el primer anuncio.

Ese segundo ciclo dejó noches puntuales, como Huracán y Boca, pero no corrigió la falta de regularidad. Entre un partido convincente y otro opaco, River nunca terminó de construir una identidad constante.

Siempre se espera lo mejor de los técnicos que le hicieron creer al hincha y vivir los mejores momentos del club.

Agustín Laredo, Pasión Futbolera

Un River que gastó como nunca y siguió sin respuestas

La dirigencia respondió con billetera abierta. En el último mercado de pases, River superó los 100 millones de dólares, cerca de R$ 516 millones, en una inversión histórica que incluyó a Matías Viña, Fausto Vera y Aníbal Moreno.

La cifra no calmó las dudas. Entre fichajes cuestionados como Galarza Fonda, Portillo, Salas o Kevin Castaño, el más caro del club, el rendimiento colectivo siguió gris y sin la jerarquía que prometía semejante desembolso.

Cambios de esquema, roles forzados y la falta de un nueve

El mapa táctico cambió demasiado y casi nunca a tiempo. Las variantes tácticas se encadenaron sin fijar una base, mientras varias posiciones improvisadas alejaron a futbolistas de su zona más productiva y desordenaron asociaciones que antes eran naturales.

El mayor vacío apareció arriba. Sin un delantero de área fijo, River construyó un ataque sin referencia y perdió peso en el área; Colidio, Driussi y Salas rindieron mejor cuando tuvieron un socio que les despejara caminos. Los casos más visibles fueron estos.

  • Colidio había rendido junto a Retegui en Tigre
  • Driussi mostró su mejor versión con Alario
  • Salas se había potenciado al lado de Maravilla Martínez

Decisiones que alimentaron las críticas partido tras partido

Con el paso de las fechas, las alineaciones dejaron más preguntas que certezas. Los cambios constantes alteraron automatismos y varios nombres propios, de Lencina a Rivero o Paulo Díaz, quedaron expuestos por decisiones difíciles de sostener.

También pesó la lectura de partido. Sustituciones tardías, intérpretes fuera de foco y una reacción escasa alimentaron las críticas de la prensa, entre ellas las de Pasión Futbolera y Trivela, que vieron a un técnico sin rumbo claro.

El hincha quiere al menos una autocrítica, quiere oír qué piensa el entrenador sobre este momento que vive River.

Agustín Laredo, Pasión Futbolera

La cantera entre el discurso y los minutos reales

El discurso sobre la cantera convivió con una práctica desigual. River sostuvo una apuesta formativa, pero los juveniles del club aparecieron más como recurso de emergencia que como piezas respaldadas por una idea sostenida en el tiempo.

Agustín Ruberto, con 20 años, simbolizó esa contradicción. Con minutos intermitentes y pocas secuencias para afirmarse, resultó difícil medir su verdadero techo, más aún cuando varios chicos fueron usados sin pretemporada y en un clima adverso.

Lesiones, silencios y un desgaste emocional imposible de ignorar

El equipo llegó al tramo final con señales de fatiga visibles. Frente a Vélez hubo tres cambios por bajas físicas, y las conferencias canceladas por Gallardo reforzaron la sensación de encierro en un momento que pedía explicaciones públicas.

A la carga futbolística se sumó un desgaste emocional profundo. En meses recientes murieron su padre y uno de sus representantes, su mejor amigo, una secuencia que, cerca del club, asociaron con una visible pérdida de energía.

La noche ante Vélez que terminó de empujar la salida

El cierre llegó en una de esas noches que no admiten maquillaje. La derrota con Vélez del domingo 22 mostró a un River apagado, sin reacción ni rebeldía, y dejó en el Monumental una imagen que ya no resistía defensas.

Después vino la reunión con la dirigencia y, el lunes 23, el mensaje de despedida difundido por el club. Gallardo asumió que no había alcanzado los objetivos y fijó su adiós en Núñez para el jueves 26, a las 19.30 de Brasilia, ante Banfield.

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Vlad Benavides

Hincha de fútbol de toda la vida, pasa su tiempo viendo partidos y sus noches escribiendo. Le gusta entender el juego, seguir a su equipo y compartir sus reflexiones. El fútbol le enseñó la disciplina, la escritura le permite expresarse. Entre ambas pasiones, encontró su equilibrio. Optimista por naturaleza, crítico cuando toca, siempre honesto.

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