El Barça cerró una noche redonda ante el Sevilla, con goleada y liderato, pero el eco del partido quedó desplazado por otra escena, menos visible y bastante más decisiva.
La victoria alivió al equipo, no a su entrenador. Entre las elecciones en el Barça, el futuro de Hansi Flick y un clima institucional azulgrana cada vez más áspero, un 5-2 puede valer menos que una papeleta. Y eso cambia todo.
Un triunfo ante el Sevilla que reforzó al Barça en el día de las urnas
Barça firmó un 5-2 frente al Sevilla en una tarde de fútbol y urnas. La victoria ante el Sevilla sostuvo el pulso azulgrana y afianzó su liderato en la Liga, con Raphinha desbordando y un Dani Olmo fino entre líneas.
Lamine Yamal volvió a agitar el partido con su descaro y el estadio acompañó cada ataque. El triplete de Raphinha marcó la jornada, mientras la imagen de un Camp Nou encendido se mezcló con la cita electoral que movilizó a los socios del club.
- Raphinha firmó tres goles en el 5-2.
- Dani Olmo dio pausa y claridad al ataque.
- Lamine Yamal volvió a desequilibrar por fuera.
Entre Laporta y Font, Flick queda atado al pulso institucional
La lectura política del domingo deja a Flick en un terreno menos estable de lo que sugiere el 5-2. Si gana Laporta, la continuidad de Laporta sostendría la actual hoja de ruta; si se impone el proyecto de Víctor Font, el banquillo quedaría sometido a revisión.
Deco aparece en el centro de ese debate porque su peso condiciona la estructura del club. La futura dirección deportiva marcará el margen del alemán y, según el resultado electoral, podría abrirse la vía de una salida del entrenador pese a su buen arranque.
El resultado ante el Sevilla dio aire deportivo, pero la decisión sobre Flick sigue ligada al voto de los socios.
