Dos derrotas consecutivas han obligado al Barça a mirarse sin margen para excusas. Ante el PSG y el Real Madrid, las grietas defensivas y los errores con balón apagaron el entusiasmo.
Hansi Flick cambió el escenario, no el diagnóstico. En la ciudad deportiva, la barbacoa con el plantel abrió espacio a un diálogo interno sobre la presión alta y las pérdidas evitables. Raphinha y otros referentes reclamaron intensidad sin perder la confianza colectiva. Ante el Deportivo Alavés, la cohesión del grupo deberá verse, no quedarse en una sobremesa. No bastan las palabras.
Autocrítica en el vestuario tras las derrotas ante el PSG y el Real Madrid
Tras caer ante el Paris Saint-Germain (1-2) en la Liga de Campeones y frente al Real Madrid (2-1) en el Clásico, el Barça miró hacia dentro. La autocrítica apuntó a la fragilidad defensiva y a una intensidad en la presión que no se sostuvo durante ambos encuentros.
Hansi Flick citó a la plantilla para una barbacoa en la Ciutat Esportiva Joan Gamper, lejos de la pizarra y de los focos. Allí se habló de las pérdidas de balón que castigaron al equipo en ambos partidos. Durante la charla, el liderazgo de Raphinha se hizo notar en el intercambio entre los compañeros. La reunión no maquilló las derrotas, pero facilitó una conversación franca antes del duelo ante el Elche.