La denuncia del Atlético contra el Barça por Julián Álvarez ha desembocado en un expediente disciplinario. La resolución impone una multa de 602 euros, un castigo que aviva el pulso entre ambos.
Según SPORT, la federación española considera leve la infracción denunciada por el Atlético. El club madrileño cuestionó los contactos con el delantero durante el mercado de fichajes, cuando aún tenía contrato. El Barça sostiene que presentó una oferta formal al Atlético y prepara un recurso federativo para impugnar una sanción que rechaza de plano.
Una sanción leve por los presuntos contactos irregulares con el delantero argentino
La disputa por Julián Álvarez arrancó con una denuncia del Atlético de Madrid contra el FC Barcelona. El club rojiblanco atribuye a directivos azulgranas negociaciones presuntamente irregulares con el delantero argentino durante el mercado estival, cuando Álvarez aún mantenía un contrato vigente con la entidad madrileña.
La Federación Española de Fútbol examinó la denuncia mediante una comisión extraordinaria. Esta calificó los hechos de infracción leve, conforme al artículo 133 del código disciplinario de la RFEF, y fijó una multa de 602 euros. La FIFA ya había indicado que no le correspondía dirimir las particularidades de una disputa interna.
El Barça defiende la legalidad de sus gestiones ante el Atlético
El FC Barcelona recurrirá la multa de 602 euros, pese a lo reducido del importe. Según SPORT, la directiva mantiene su negativa a reconocer culpabilidad, pues aceptar la sanción supondría admitir una falta que rechaza. El club sostiene que sus gestiones respetaron las normas aquel verano.
La entidad azulgrana asegura que remitió una oferta formal al Atlético de Madrid. Esa propuesta de traspaso, afirma, no recibió respuesta del club rojiblanco, pero el Barça sostiene que podía estudiar la viabilidad de la operación. Álvarez, según el Barça, había expresado su deseo de jugar en Barcelona.